Taita Jefe Llora por la Tierra‏

By on junio 14, 2011

El llanto al jefe Raoni de la etnia Kayapó, al enterarse que la presidenta de Brasil, Dilma Vana Rousseff ha autorizado la construcción de la controvertida represa hidroeléctrica de Belo Monte a pesar de los cientos de miles de firmas, cartas y e-mails pidiendo al gobierno que reconsidere.

Una sentencia de muerte para los pueblos de la gran curva del río Xingú. Belo Monte inundará por lo menos 400.000 hectáreas de bosque, un área más grande que el Canal de Panamá, causando la expulsión de 40 mil poblaciones indígenas y locales y la destrucción de hábitats valiosos para muchas especies – todo para producir electricidad a un alto costo social, económico y ambiental.

Autoridades ambientales brasileras aprobaron central hidroeléctrica Belo Monte

Se trata de la tercera mayor represa hidroeléctrica del mundo después de Three Gorges, en China, e Itaipu, en la frontera entre Brasil y Paraguay.

El regulador ambiental de Brasil dio su aprobación definitiva el miércoles para la construcción de la represa hidroeléctrica Belo Monte, un controversial proyecto de US$17.000 millones en la región del Amazonas que generó criticas entre los ecologistas.

El regulador Ibama concedió licencias al consorcio encargado de Belo Monte para construir el enorme embalse en el río Xingu, un afluente del Amazonas.

El gobierno ha referido que el proyecto de 11.200 megavatios, que empezaría a generar electricidad en el 2015, es crucial para proveer energía a la economía de rápido crecimiento de Brasil.

Se trata de la tercera mayor represa hidroeléctrica del mundo después de Three Gorges, en China, e Itaipu, en la frontera entre Brasil y Paraguay.

En enero, Ibama concedió una licencia preliminar que permitía determinar el lugar de construcción del embalse.

Desde entonces el proyecto se ha suspendido y retomado en varias ocasiones por órdenes judiciales concedidas a ecologistas y pobladores nativos que se oponen a la construcción del dique.

Norte Energia, el consorcio que ganó la licitación para construir y operar Belo Monte, está formado por el holding estatal Eletrobras , el segundo mayor fondo de pensiones de Brasil, Petros, y constructoras locales.

Originalmente concebido hace 30 años, el progreso de Belo Monte ha sido lento en los últimos años, debido a protestas que incluyen un incidente en el 2009 con indígenas, que armados de garrotes y machetes atacaron a un funcionario estatal de energía.

Los críticos sostienen que el embalse afectará al medio ambiente y a miles de personas que habitan la región.

La represa de 6 kilómetros de extensión desplazará a 40.000 moradores de la zona, reducirá el volumen de agua del río Xingu en una extensión de 100 kilómetros e inundará grandes áreas de bosques y tierras.

Carta Abierta:

Sra. Dilma Rousseff
Presidenta de la República Federativa de Brasil

Sra. Presidenta,

Ante todo reciba un cordial saludo. Nos dirigimos a Usted desde la Federación Internacional de Derechos Humanos (FIDH) en la oportunidad de manifestar nuestro desacuerdo ante su rechazo a las medidas cautelares emitidas por la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a favor de la suspensión de la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte.

En primer lugar, quisiéramos expresar nuestra preocupación por el desprecio a los derechos de los pueblos indígenas en la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte. Las medidas cautelares emitidas por la CIDH, al recordar al Estado brasileño que debe acatar sus obligaciones en la materia, se inscriben en el marco normativo internacional vigente. A ese respecto, le recordamos que el Convenio 169 de la OIT, del cual Brasil es un Estado parte, así como la Declaración de Naciones Unidas sobre Derechos de los Pueblos Indígenas, también adoptada por Brasil, consagra el derecho a la consulta de las comunidades indígenas ante la aprobación de un proyecto que les afecte, la cual está sujeta a su consentimiento previo, libre e informado. Asimismo, la Declaración y Programa de Acción de Viena establece que “el desarrollo y el respeto de los derechos humanos y de las libertades fundamentales son conceptos interdependientes que se refuerzan mutuamente” [1]. No obstante, en el caso Belo Monte, las comunidades indígenas no fueron debidamente consultadas y existen serios riesgos para la vida, la integridad personal y la salud de sus miembros como consecuencia de la construcción de la represa.

Por otra parte, le recordamos que si bien es cierto que un caso sólo puede ser remitido a la CIDH tras el agotamiento de los recursos legales internos, las medidas cautelares que emite tienen un carácter vinculante para los Estados miembros de la OEA y partes a la Convención Americana de Derechos Humanos. Por lo tanto, rechazamos las declaraciones del gobierno brasileño según las cuales en ausencia del agotamiento de los recursos legales internos estas medidas cautelares serían “injustificadas y precipitadas” e insistimos en su plena legitimidad y vigencia. También nos preocupa que a raíz de la emisión de estas medidas cautelares, Usted haya anunciado la suspensión de la presencia brasileña en la CIDH para 2012 así como la contribución financiera anual para este organismo. Efectivamente, nos parece de suma importancia para el fortalecimiento de la democracia en las Américas que el sistema interamericano de protección de los derechos humanos cuente con la participación de la mayor potencia suramericana así como con una representación de habla portuguesa.

Creemos que Brasil, así como todos los paises americanos, puede lograr un desarrollo económico en el respeto de los derechos humanos. Por lo tanto, le solicitamos que reconsidere su posición con relación a la suspensión de las relaciones de Brasil con la CIDH, y cumpla con las medidas cautelares emitidas por ésta, suspendiendo la construcción de la represa hidroeléctrica de Belo Monte hasta que se realicen las debidas consultas con las comunidades afectadas, así como adoptando medidas para proteger la vida, salud e integridad personal de estas últimas.

Agradeciendo su atención a la presente y confiando en que Usted tomará la decisión adecuada, nos suscribimos de Usted muy respetuosamente,

Souhayr Belhassen
Presidenta de la FID

 

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