Saber ver con humildad

By on abril 21, 2012

La Biblia nos relata la historia de un hombre llamado Naaman, oficial
en jefe de la milicia de un rey que fue afligido con lepra. A Naaman
se le indicó que fuera a ver a un profeta llamado Elisha quien le
diría la cura. Cuando Naaman fue a conocer a Elisha, fue recibido no
por el profeta, sino por uno de los mensajeros de Elisha quien le dijo
el simple remedio: Conecta con el poder del agua y sumérgete en el Río
Jordán.

“Si haces esta acción”, dijo el mensajero, “serás curado”.

En lugar de estar feliz por haber recibido dicha prescripción, Naaman
estaba molesto. No sintió que Elisha lo había tratado con el respeto
que él se merecía. Y no sólo estaba molesto por haber sido recibido
por el mensajero y no por el profeta, ¡sino que también estaba
desilusionado de haber viajado hasta tan lejos para recibir un consejo
tan simple!

En esencia, la respuesta que Naaman buscó había venido en un
envoltorio diferente al que él esperaba.

Con mucha frecuencia en nuestras vidas, tenemos la misma reacción y
nos comportamos de la misma manera. Si nuestro ego no es golpeado,
simplemente nos rehusamos a ver que la respuesta que buscamos está
justo frente a nosotros.

De lo que no nos damos cuenta es que cuando le preguntamos algo a
alguien y se nos da una respuesta complicada, la persona probablemente
no sabe de qué está hablando. La respuesta debería ser simple porque
la Luz es simple y la verdad también lo es.

Muchos de nosotros pasamos nuestras vidas “buscando” la verdad. Sin
embargo, lamentablemente preferimos “buscar” que “encontrar” la
respuesta porque si la encontráramos tendríamos que hacer algo al
respecto.

Con frecuencia, la verdad está ahí frente a nuestras caras, pero no la
aceptamos porque no nos gusta el  envoltorio en el cual vino. Esta
semana, cuando una situación difícil surja o alguien nos diga algo que
nos moleste o nos incomode, recordemos que a veces la verdad viene en
empaques poco probables y ocasionalmente desagradables. Pero si
podemos permanecer abiertos, tal vez encontremos la solución que hemos
estado buscando. —

(De: Karen Berg)

Lo importante no es lo que se busca sino lo que se encuentra.
No hay que planificar todas las horas de todos los días como los
ejecutivos, sino dejar siempre un espacio para lo imprevisto y para la
expansión espiritual.
Muchas veces la respuesta a nuestra búsqueda viene en una forma que no
es la que esperábamos o deseábamos, por eso es difícil verla.  Allí
está el arte de la visión interna, renunciando al yo egoísta.

Es tiempo de  Acción  interna y externa, más allá de palabras y
conceptos.  Los Servidores de la Humanidad  recorren las sendas
sagradas, tapizadas  por la maleza de la ignorancia espiritual, para
abrir las mentes a la Sabiduría viviente.
T.A-O Domingo Días Porta

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