Naia, la niña que cambió la visión de los científicos

By on mayo 28, 2014

El esqueleto de una niña de 15 años, con una antigüedad de más de 10 mil años, es el eslabón que hacía falta para comprobar que los humanos llegaron a América desde Asia.

CIUDAD DE MÉXICO, México, mayo 17. 2014.- La noticia en este momento en el mundo científico, es el hallazgo del esqueleto de Naia, que tenía alrededor de 15 años de edad, cuando cayó en un hoyo, actualmente en el territorio de Quintana Roo, hace más de 12 mil años, después de la última glaciación.

El hoyo negro, que es una especie de cueva, en forma de una campana; en la parte de abajo tiene 100 metros de diámetro y en la parte de arriba 60 metros, la altura es de alrededor de 45 metros.

Se localiza a unos 50 metros bajo el nivel del mar, en uno de los cenotes del sistema de cuevas Sac Actun, en Tulum, Quintana Roo.

La importancia de este hallazgo, como dice la revista Science, donde se publica el estudio completo, es que se confirma que los primeros habitantes del continente americano llegaron desde Asia, caminando, por el Estrecho de Bering, hasta América.

El equipo, integrado por 16 científicos de México, Estados Unidos y Dinamarca, analizó información de 52 grupos indígenas de América, desde Canadá hasta Tierra de Fuego y 17 de Siberia.

Además se analizaron más de 300 mil variaciones de sus ADN. Encontrar los restos de Naia, fue como un regalo para los científicos; era el eslabón que les faltaba.

El esqueleto de Naia se ha extraído poco a poco  de las profundidades.

“Ya lo tenemos, tenemos el cráneo, tenemos la mandíbula, tenemos el humero del lado derecho, la clavícula y el omóplato, esas son todas las piezas de Naia, están en un laboratorio de resguardo del INAH y en el proceso de conservación”, comentó Pilar Luna, subdirectora de arqueología subacuática del INAH.

El esqueleto de Naia está casi completo, dijo la maestra Pilar Luna.

“Vamos a ir poco a poco porque para hacer una extracción se prepara la caja contenedora, es lo que se hizo con el cráneo, esto se hizo desde Estados Unidos, se trajeron las cajas contenedores con el espacio, el hueco, para contener el cráneo con base en modelos tridimensionales”, explicó la subdirectora de arqueología subacuática del INAH.

El proceso de conservación llevará tiempo. Llegará un momento en que estará en perfecto estado y será entonces cuando se podría exhibir e incluso se podría crear su imagen.

“Conforme se vayan pasando las etapas de la investigación, va a haber un momento en que se venga la reconstrucción facial, que puede hacerse perfectamente bien con todo el rigor científico, no vamos a inventar una cara, ósea con los huesos se puede tener la cara y lo vamos a hacer”, dijo Pilar Luna, subdirectora de Arqueología Subacuática del INAH. La investigación va creciendo y las líneas de investigación también.

El trabajo de los cuatro espeleobuzos, capacitados para este proyecto, es muy importante, porque ellos son los que les llevan las muestras, las fotografías, las imágenes que hoy vemos, a los científicos.

Es un trabajo muy complicado.”Sobre todo como es oscuridad total, obviamente llevamos luces, pero las luces van en una sola dirección. Entonces por eso el nombre de hoyo negro le queda muy bien porque como que se chupa la luz, como que estas en el espacio exterior”, comentó el espeleobuzo Roberto Guillermo Chávez.

El rompecabezas apenas se está armando, falta mucho por descubrir y por dar a conocer, y para eso, dicen los científicos habrá que ser pacientes.

naia

 

 

 

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