Los peligros del algodon transgenico

By on mayo 27, 2017

Por el Dr. Mercola

La ropa de algodón tiene una larga historia de ser completamente natural y saludable. Desafortunadamente, los tiempos han cambiado, y una vez que se adentra en lo que oculta la industria del algodón, su saludable imagen se desvanece rápidamente.

La mayoría de las personas se olvida de que la mayor parte–alrededor de 90 a 95 %1–de la ropa de algodón no orgánico está hecha del algodón transgénico (GE, por sus siglas en inglés) de Monsanto. El algodón orgánico, cultivado de forma sostenible y atóxica, representa solo el 1 % de la producción mundial de algodón.

Podría estar boicoteando a los transgénicos (GMOs, por sus siglas en inglés), pero si continúa comprando ropa de algodón no orgánico y otros artículos hechos de algodón, ya sea toallas, cortinas o tampones, todavía impulsa el consumo de estos productos.

También, posiblemente se expone a dosis elevadas de toxinas, lo que contribuye a que la destrucción del medio ambiente empeore cada vez más, y permite la violación de los derechos humanos.2

El Algodón es Uno de los Cultivos Más Tóxicos del Planeta

Tal vez, su toxicidad sea uno de los descubrimientos más sorprendentes que revelará al investigar la industria del algodón convencional.

Aunque el algodón no orgánico constituye menos del 2.5 % de las tierras de cultivo global, recibe del 16 al 25 % del total de los insecticidas,3 el 10 % de todos los pesticidas,4 y casi 7 % del total de los herbicidas utilizados en todo el mundo, muchos de los cuales se encuentran entre los más peligrosos.5

Por lo general, el algodón transgénico resistente a los herbicidas es rociado con abundantes cantidades de Roundup, el cual contiene como ingrediente activo al glifosato, un posible agente cancerígeno humano.

La introducción del algodón Bt en 2002–el cual fue modificado genéticamente para producir su propio pesticida–se suponía que disminuiría el uso de insecticidas. En realidad, el algodón Bt requiere una mayor cantidad de pesticidas, en comparación con el algodón nativo, ya que ha creado nuevas plagas resistentes a productos químicos.

Para controlar a estas plagas resistentes, ahora los agricultores utilizan hasta 13 veces más pesticidas de lo que utilizaban antes de la introducción del algodón Bt.6

Por otra parte, además de estar fuertemente contaminado con pesticidas tópicos, el algodón Bt es en sí mismo un pesticida—inclusive está registrado como tal7—ya que la toxina Bt es producida en cada célula de la planta.

La Industria Algodonera de Uzbekistán es Una Forma Moderna de Esclavitud

El video de abajo, “White Gold—The True Cost of Cotton”, creado por la Fundación de Justicia Ambiental, revela las graves violaciones a los derechos humanos ocurridas en Uzbekistán, el segundo mayor exportador de algodón del mundo y cómo la industria del algodón ha creado una catástrofe ambiental de increíbles proporciones.

Aquí, un tercio de la población, incluyendo a niños de tan solo 7 años de edad, trabajan para la industria algodonera del gobierno. Las escuelas cierran durante la época de cosecha y los profesores llevan a los niños a los campos de algodón. Los estudiantes que se niegan a recoger algodón podrían perder sus privilegios escolares.

Los profesores corren el riesgo de ser despedidos de sus trabajos de enseñanza a menos que cumplan con la cosecha obligatoria de algodón cada año, y las protestas públicas son combatidas con fuerza letal.

No se les proporciona equipo de protección. Todas las personas recogen el algodón con las manos desnudas, lo cual asegura la exposición a los pesticidas tóxicos. La falta de agua potable obliga a los trabajadores a beber de los canales de riego–agua que no solo podría estar contaminada con productos químicos, sino también patógenos causantes de enfermedades.

Al final de la temporada de cosecha, muchos trabajadores terminan más endeudados con el estado que antes de comenzar. Simplemente no fueron capaces de recoger la cantidad de algodón suficiente como para compensar los gastos de alimentos y alojamiento que el gobierno deduce de sus ganancias.

La Catástrofe Ambiental en Uzbekistán

Además de que el algodón no orgánico es dependiente de sustancias químicas, también necesita una excesiva cantidad de agua; la suficiente como para drenar un mar en unas pocas décadas.

El nivel del agua del mar Aral–situado entre Kazajistán y Uzbekistán–comenzó a disminuir a principios de los años ’70s. Además, los peces comenzaron a morir por la filtración de sustancias químicas de los campos. En tiempos pasados, los pescadores del Mar Aral solían pescar 40 toneladas de pescado al año. Hoy en día, la zona está llena de barcos pesqueros en tierra firme.

Lo que solía ser un próspero puerto marítimo, ahora se encuentra a casi 50 millas (80 kilómetros) de la orilla del agua, y la economía pesquera ha sido arruinada.

El antiguo lecho marino está muy contaminado con sal y pesticidas, que impiden el crecimiento de las plantas, y el polvo tóxico esparcido por el viento ha provocado elevadas tasas de cáncer y tuberculosis. Éste es el costo humano y ambiental del cultivo de algodón, que permanece oculto.

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