Las únicas batallas que se pierden son las que no se dan, en las que se acepta la derrota sin levantar la voz

By on diciembre 3, 2011

El ‘progreso’ ha llegado al lago Boeung Kak, en Phnom Penh, la capital de Camboya: miles de campesinos van a ser expulsados para que una empresa china inicie un proyecto de desarrollo. La mujer que sujeta con las manos abiertas el escudo de un policía antidisturbios parece sostener todos los escudos. Defiende su mundo, el de sus padres y abuelos. El de sus hijos.

No es un acto de lucha, sino de supervivencia. No empuja, sostiene; no resiste con violencia, solo se apaga. Tanto ella como el policía que no aplica toda la fuerza saben cómo terminará la historia de esta foto, y la de las casas de los campesinos. Mira al suelo, no a los policías. En su espalda, una mano; es la mano de los que no se ven, de los atropellados. Llueve sobre Boeung Kak: los escudos están mojados; también la ropa de la mujer. Ella representa una forma de dignidad. Las únicas batallas que se pierden son las que no se dan, en las que se acepta la derrota sin levantar la voz.

Autor: Ramón Lobo

En otro orden de ideas:

ACTIVISTA CAMBOYANO EN FAVOR DE LOS DERECHOS A LA TIERRA,  GOLPEADO POR LA POLICÍA
El activista camboyano Suong Sophorn fue brutalmente golpeado por agentes de policía cuando intervino para detener la destrucción de casas en el lago Boueng Kak, Phnom Penh, el 16 de  septiembre. Aproximadamente un centenar de policías antidisturbios y guardias de seguridad asistieron a la demolición sin previo aviso de ocho propiedades. Otras 90 familias corren peligro de desalojo forzoso.

El desalojo forzoso comenzó cuando unos hombres al volante de dos excavadoras llegaron al lago y, tras reducir a escombros las casas de tres familias, demolieron otros cinco domicilios y comercios. Cuando Suong Sophorn comenzó a pedir pacíficamente a los residentes que se unieran para que no destruyeran más casas, fue rodeado por policías que le propinaron patadas, le dieron golpes con sus porras y le golpearon en la cabeza con un ladrillo. El activista quedó inconsciente y sangrando y fue trasladado al hospital con una grave herida en la cabeza y un dedo de la mano roto. Anteriormente había sido blanco de las autoridades por oponerse pacíficamente a los desalojos forzosos en el lago Boueng Kak. Algunos residentes cuyos hogares se habían visto afectados pudieron recoger sus pertenencias antes de que las casas fueran destruidas, pero otros lo perdieron todo. Algunas familias han levantado tiendas de lona sobre los escombros de sus casas para refugiarse, ya que no tienen dónde ir. Se teme que otras 90 familias corren peligro de sufrir desalojo forzoso.

Sólo quedan 779 familias de las 4.000 aproximadamente que vivían en la zona del lago Boeung Kak. Las demás han aceptado una indemnización inadecuada o se han reasentado en un lugar situado a 20 kilómetros, tras una campaña de amenazas e intimidaciones que comenzó al mismo tiempo que los trabajos para rellenar el lago con arena, en agosto de 2008. El 11 de agosto, el primer ministro autorizó que 12,44 hectáreas de tierra situadas dentro de la zona de urbanización del lago Boeung Kak fueran entregadas a las 779 familias restantes para construir viviendas en parcelas cuya titularidad legal poseerían. Sin embargo, el ayuntamiento de Phnom Penh ha excluido a 96 familias de los pueblos números 6, 22 y 24, alegando que no viven dentro de las 12,44 hectáreas. Esta interpretación de la orden del primer ministro parece irregular y arbitraria. Las familias cuyas casas y comercios fueron destrozadas el 16 de septiembre se encuentran entre las 96 excluidas.

INFORMACIÓN ADICIONAL
Desde que comenzó el relleno del lago Boeung Kak, agentes de policía y trabajadores de la empresa han amenazado y hostigado a los residentes, intentando impedir que celebren reuniones y que protesten pacíficamente contra el desalojo forzoso. En octubre de 2010, la policía hizo un uso innecesario de la fuerza –llegando a emplear porras eléctricas– para disolver una protesta pacífica de los habitantes del lago Boeung Kak durante la visita del secretario general de la ONU. Un joven activista residente, Suong Sophorn, fue golpeado hasta que cayó inconsciente y la policía lo detuvo hasta que el secretario general se marchó. El joven había sido detenido y multado en 2009 por escribir en las paredes de su vivienda un letrero que decía: “Detened los desalojos”. Según el ayuntamiento de Phnom Penh, las 133 hectáreas cedidas en concesión a Shukaku Inc se convertirán en “lugares agradables de comercio y servicios para el turismo nacional y extranjero”, pero no se conocen muchos más detalles sobre la operación. La empresa y el ayuntamiento llegaron al acuerdo sin consultar con la población afectada. A comienzos de 2008, representantes de los habitantes de la zona dijeron a Amnistía Internacional que se habían enterado del acuerdo y de los planes por la televisión.
Si bien la decisión de entregar 12,44 hectáreas de tierra para que se construyan viviendas en la zona es acogida con satisfacción, llega demasiado tarde para los miles de familias que ya se han visto negativamente afectadas y han perdido sus hogares y medios de vida sin que se les haya consultado ni se haya realizado un procedimiento adecuado, tal como marca el derecho internacional.
El desalojo forzoso de los residentes que viven en las orillas del lago Boeung Kak está siendo objeto de un escrutinio más atento porque la comunidad y tres ONG presentaron una queja ante el Banco Mundial. En la denuncia se alega que a los residentes se les negó la oportunidad de inscribir sus reclamaciones a la propiedad de la tierra en virtud del Proyecto de gestión y Administración de Tierras, administrado por el Banco Mundial, que fue creado para otorgar títulos de propiedad de tierras en toda Camboya.
Miles de personas de toda Camboya se están viendo negativamente afectadas por los desalojos forzosos, apropiaciones de tierras y disputas sobre la tierra, en algunos casos relacionados con concesiones económicas de tierras a poderosas empresas y particulares. Cada vez son más las comunidades y particulares que protestan y apelan a las autoridades en defensa de su derecho a la vivienda Camboya es Estado Parte en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y otros tratados internacionales de derechos humanos que –como el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos– prohíben los desalojos forzosos y las violaciones de derechos humanos que éstos conllevan. Por consiguiente, el gobierno tiene la obligación de detener los desalojos forzosos y proteger de ellos a la población. . Los desalojos forzosos son aquellos que se llevan a cabo sin avisar ni consultar debidamente con las personas afectadas, sin salvaguardias jurídicas y sin garantías de un alojamiento alternativo adecuado.

También si desea puede ver fotografías acá ( contenido fuerte):
http://kenttruog.photoshelter.com/gallery/Cambodia-Photostream/G0000tbkXDSDFBr0/

Video de Youtube:
http://www.youtube.com/watch?v=R2cA0Cg-Gmg&feature=player_embedded

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