La importancia del silencio para el cerebro

By on abril 11, 2016
La ciencia ha comprobado que el silencio es mucho más importante para nuestro cerebro de lo que pensamos
En 2011, la Junta de Turismo de Finlandia realizó una campaña para utilizar el silencio como un «producto» de marketing. Se encargó de atraer a la gente a visitar Finlandia y experimentar la belleza de esta tierra silenciosa. Lanzaron una serie de fotografías de la naturaleza utilizando el lema «Silencio, por favor». Una línea añadió Simon Anholt, un consultor: «No se permite hablar, sino mantenerse en acción.»
Eva Kiviranta, gerente de medios de comunicación social para VisitFinland.com dijo: «Decidimos, en lugar de decir que es algo realmente vacío y muy tranquilo y nadie esté hablando  aquí, decir que vamos a abrazarnos al paisaje y hacer de ello una buena experiencia».
 
Una experiencia así puede ser algo muy importante Usted podría comprobar que entrar al silencio es  muy atractivo y productivo. A medida que el mundo a su alrededor se vuelve cada vez más ruidoso y complicado,  puede encontrar alivio en lugares silenciosos y en el silencio mismo. Esto puede ser todo un acierto, pues los estudios muestran que el silencio es mucho más importante para el cerebro de lo que parece.
Regenerar las células del cerebro puede ser sólo una cuestión de silencio.
 Un estudio realizado sobre ratones, publicado en la revista Brain, Structure and Function, experimentó con diferentes tipos de ruido y de silencio, controlando el efecto del sonido y el silencio sobre el cerebro de los ratones. El silencio era el punto de referencia del estudio, y lo que encontraron fue sorprendente. Los científicos descubrieron que cuando los ratones fueron expuestos a dos horas de silencio por día desarrollaron nuevas células en el hipocampo. El hipocampo es una región del cerebro asociada con la memoria, las emociones y el aprendizaje.
El crecimiento de nuevas células en el cerebro no se traduce necesariamente en beneficios tangibles para la salud. Sin embargo, en este caso, el investigador Imke Kirste dice que las células parecían ser neuronas funcionales.
 
«Vimos que el silencio realmente contribuye a que las nuevas células generadas se diferencien en neuronas y se integren en el sistema.»
En este sentido, el silencio puede literalmente hacer crecer nuestro cerebro.
El cerebro interioriza de forma activa y evalúa la información obtenida durante el silencio.
Un estudio hecho en 2001 define un «modo por defecto» de la función cerebral que mostró que incluso cuando el cerebro estaba «descansando» se mantenía constantemente activo, internalizando y evaluando la información.
Un seguimiento de esa investigación encontró que el modo por defecto también se utiliza durante el proceso de auto-reflexión. En 2013, en Frontiers in Human Neuroscience, Joseph Moran escribió que la red en modo automático del cerebro «se observa más de cerca durante la tarea psicológica de reflexionar sobre nuestra personalidad y características (auto-reflexión), más que durante el auto-reconocimiento, pensando en el concepto de sí mismo, o pensando acerca de la autoestima, por ejemplo.»
Cuando el cerebro descansa es capaz de integrar la información interna y externa en «un espacio de trabajo consciente», dijo Moran y colegas.
 
Cuando uno no está distraído por el ruido o por  tareas orientadas hacia un objetivo, parece que hay un tiempo de silencio que permite a su espacio de trabajo consciente procesar las cosas. Durante estos periodos de silencio, su cerebro tiene la libertad que necesita para descubrir su lugar en el mundo interno y externo.
 
El modo por defecto ayuda a pensar en cosas profundas de manera imaginativa.
Como escribió Herman Melville, «Todas las situaciones y las emociones que provocan, están precedidas y enfocadas por el silencio.»
El silencio alivia el estrés y la tensión.
 
Se ha encontrado que el ruido puede tener un efecto físico pronunciado sobre el cerebro que resulta en niveles elevados de hormonas de estrés. Las ondas sonoras llegan al cerebro como señales eléctricas a través del oído. El cuerpo reacciona a estas señales, incluso si está durmiendo. Se cree que la amígdala, que  se asocia con la formación de memoria y las emociones, se activa provocando una liberación de hormonas de estrés. Si usted vive en un ambiente ruidoso constantemente está propenso a experimentar niveles crónicamente elevados de hormonas de estrés.
 
Un estudio publicado en 2002 en la revista Psychological Science (Vol. 13, No. 9) examinó los efectos  que el traslado desde el aeropuerto de Múnich tuvo sobre la salud y la cognición de los niños. Gary W. Evans, profesor de ecología humana en la Universidad de Cornell señala que los niños expuestos al ruido desarrollan una respuesta de estrés que les hace ignorar el ruido. Pero estos niños no sólo ignoraron los estímulos nocivos sino también ignoraron los estímulos a los que deben prestar atención, como el habla.
 
«Este estudio es uno de los más fuertes, probablemente la prueba más definitiva de que el ruido – incluso a niveles que no producen ningún daño auditivo – provoca estrés y es perjudicial para los seres humanos», dice Evans.
El silencio parece tener el efecto opuesto al del ruido sobre el cerebro. Mientras que el ruido puede causar estrés y tensión, el silencio libera la del cerebro y del cuerpo. Un estudio publicado en la revista Heart descubrió que dos minutos de silencio puede llegar a ser aún más relajante que escuchar música «de relax». Se basan estas conclusiones en los cambios que se notan en la presión arterial y la circulación sanguínea en el cerebro.
 
El silencio enriquece nuestros recursos cognitivos.
El efecto que la contaminación acústica puede tener en el rendimiento cognitivo de tareas ha sido ampliamente estudiado. Se ha encontrado que el ruido perjudica el rendimiento en el el trabajo y el estudio. También puede ser la causa de baja motivación y de un aumento de errores y descuidos. Las funciones cognitivas más fuertemente afectadas por el ruido son la concentración en la lectura, la memoria y la resolución de problemas.
Los estudios también han concluido que los niños expuestos en hogares o aulas cercanos al paso de aviones, vías férreas o carreteras tienen rendimientos más bajos en la lectura y son más lentos en su desarrollo de habilidades cognitivas y de lenguaje.
 
Pero no todo son malas noticias.El cerebro puede restaurar sus recursos cognitivos finitos. De acuerdo con la teoría de restauración de la atención, cuando se está en ambientes con niveles inferiores de información sensorial, el cerebro puede «recuperar» algunas de sus capacidades cognitivas. En el silencio, el cerebro es capaz de bajar su tensión sensorial y restaurar algo de lo que ha «perdido» a causa del exceso de ruidos.
 
En resumen, en la naturaleza  puede encontrar el silencio que necesita para fortalecer su cerebro. O puede simplemente dar un paseo relajado por lugares tranquilo en su vecindario. Esto  resultará de  gran beneficio para usted y su cerebro.
cerebro

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *