La explotación infantil continúa

By on marzo 31, 2017
1 de diciembre de 2016

AFAMSA, ADM, Colgate-Palmolive, Elevance, Kellogg’s, Nestlé, Procter & Gamble, Reckitt Benckiser y Unilever. Estas son algunas de las grandes corporaciones que según un informe demoledor de Amnistía Internacional utilizan aceite de palma extraído por niños que son explotados.

En el trabajo, titulado de una manera muy gráfica ‘The great palm oil scandal: Labour abuses behind big brand names’ (El gran escándalo del aceite de palma: abusos laborales tras las grandes firmas), Amnistía ha encontrado en la refinerías o fábricas de estas empresas aceite suministrado directamente por plantaciones de Indonesia donde se producen situaciones de explotación infantil, además de otros abusos.

La organización ha llegado a esta conclusión después de entrevistar a 120 trabajadores de varias plantaciones de palma que abastecen a la empresa agroalimentaria Wilmar, el mayor productor de este tipo de aceite del mundo. Los abusos que Amnistía ha detectado son escalofriantes: larguísimas jornadas de trabajo que van de sol a sol, trabajadores enfermos por el paraquat -una sustancia química peligrosa prohibida por la UE pero que se utiliza en la extracción del preciado ingrediente- y sobre todo, multitud de niños, algunos de tan solo 8 años, que son obligados a dejar  el colegio para trabajar en las plantaciones.

Los adultos tampoco son bien tratados en estos lugares. El sueldo es de tan solo 2,5 dólares al día, y carecen de seguro médico y tampoco de pensión donde cobijarse, por lo que se hacinan en campamentos improvisados. 

Amnistia asegura en el informe que se puso en contacto con las multinacionales para saber si son conscientes de que compran el aceite de palma a una organización que promueve la explotación y la casi esclavitud. Para ello escribieron una lista a todas con los productos que podrían contener el aceite. Siete de las compañías reconocieron que compraban el aceite de Wilmar, pero no todas fueron igual de colaboradoras. Según informa Público, Kellogg’s y Reckitt Benckiser,detallaron cuáles de sus productos podrían usar ese ingrediente de origen oscuro. Colgate y Nestlé aseguraron que ninguno de los productos de la lista contenía aceite de palma de Wilmar, pero no señalaron cuáles sí. Unilever y Procter & Gamble no corrigieron la lista pero no revelaron de qué refinerías concretas se abastecen y las otras tres ofrecieron respuestas imprecisas o ni siquiera contestaron.

Amnistía Internacional reclama a las empresas que digan a sus clientes si el aceite de palma que contienen productos populares como el helado Magnum, el dentífrico Colgate, los cosméticos Dove, la sopa Knorr, la chocolatina KitKat, el champú Pantene o el detergente Ariel procede de las actividades de Wilmar en Indonesia.

Muchas de las empresas que Amnistía Internacional denuncia colocan en sus productos pegatinas o anuncios en los que se destaca que utilizan “aceite de palma sostenible”. Un eslogan que no quiere decir que esta materia prima haya sido adquirida a un precio justo o que se haya vigilado la mano de obra que la recoge, sino que simplemente acredita que las multinacionales forman parte de una organización llamada Mesa Redonda sobre el Aceite de Palma Sostenible, un organismo creado precisamente para intentar acabar con la explotación infantil y los abusos, pero que a tenor de los hechos que Amnistía Internacional denuncia en realidad solo  es una tapadera publicitaria.

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