Bunker Roy: Lecciones de un movimiento de descalzos

By on abril 21, 2012

Me gustaría transportarlos a otro mundo. Quisiera compartir 45 años de una historia de amor con los pobres que viven con menos de un dólar al día. En la India tuve una educación costosa, muy elitista y esnob que casi me destruyó. Todo estaba preparado para que yo fuese diplomático, profesor o médico. Luego, no parece, pero fui campeón nacional de squash en la India durante 3 años. (Risas) El mundo entero estaba dispuesto ante mí. Todo estaba a mis pies. Nada podía salir mal. Y luego, por curiosidad, pensé que me gustaría ir, vivir, trabajar y simplemente ver cómo es una aldea.

Así, en 1965, fui a lo que se denominó la peor hambruna de Bihar, en la India, y por primera vez vi hambre, muerte, personas que morían de hambre. Eso cambió mi vida. Regresé a casa y le dije a mi madre: “Me gustaría vivir y trabajar en una aldea”. Ella entró en coma. (Risas) “¿Qué es esto? Tienes el mundo entero ante ti, los mejores empleos por delante, y, ¿quieres ir a trabajar a una aldea?” Dijo: “¿Te pasa algo?” Le dije: “No, tengo la mejor educación, eso me hizo pensar, y quisiera retribuir algo a mi manera”. “¿Qué quieres hacer en una aldea? Sin empleo, ni dinero, sin seguridad, ni perspectiva”. Le dije: “Quiero vivir cavando pozos durante 5 años”. “¿Cavar pozos durante 5 años? ¿Fuiste a los colegios más caros de la India y quieres cavar pozos durante 5 años?” Dejó de hablarme por mucho tiempo porque pensaba que yo había defraudado a la familia.

Pero luego, entré en contacto con el saber y las técnicas más extraordinarios que tiene la gente muy pobre, que nunca son parte de la tendencia general, que no se les identifica ni respeta, pero que se aplican a gran escala. Pensé crear una Escuela de descalzos (Barefoot College) solo para los pobres. Esa universidad reflejaría todo lo que los pobres consideren importante. Fui a esta aldea por primera vez. Me recibieron los ancianos y dijeron: “¿Estás huyendo de la policía?” Les dije: “No”. (Risas) “¿Te fue mal en el examen?” Les dije: “No”. “¿No conseguiste trabajo en el gobierno?” Dije: “No”. “¿Qué estás haciendo aquí? ¿Por qué estás aquí? El sistema educativo indio hace que aspires a Paris, Nueva Delhi, Zúrich; ¿qué estás haciendo en esta aldea? ¿Te pasa algo malo que no nos has contado?” Les dije: “No, en realidad quiero crear una universidad solo para pobres. Esa universidad reflejaría todo lo que los pobres consideren importante”.

Y los ancianos me dieron un consejo muy sano y eficaz. Me dijeron: “Por favor, no traigas a nadie con título y calificación a la universidad”. Por eso, es la única universidad en la India en la que si uno tiene un doctorado o una maestría está descalificado. Hay que ser un desastre, un fracaso, un marginado, para venir a nuestra universidad. Tienen que hacer trabajos manuales, tener dignidad de trabajo, demostrar que uno tiene una habilidad para ofrecer a la comunidad y brindarle un servicio. Comenzamos la Escuela de descalzos y redefinimos el profesionalismo.

¿Quién es profesional? Un profesional es alguien con una combinación de competencias, confianza y fe. Un zahorí es un profesional. Una partera tradicional es una profesional. Un alfarero tradicional es un profesional. Son profesionales que están en todo el mundo. Se los encuentra en cualquier aldea aislada del mundo. Y pensamos que estas personas debían saltar a la palestra y mostrar que el saber y las habilidades que tienen son universales. Que hace falta usarlos, aplicarlos, que hay que mostrarle al mundo que estos saberes y habilidades son importantes incluso hoy.

Por eso el colegio funciona siguiendo el estilo de vida y trabajo de Mahatma Gandhi. Se come en el piso, se duerme en el piso, se trabaja en el piso. No hay contratos, no hay contratos escritos. Pueden permanecer conmigo 20 años e irse mañana. Y nadie puede ganar más de 100 dólares al mes. Si vienen por el dinero, no vengan a la Escuela de descalzos. Si vienen por el trabajo y el desafío, vengan a la Escuela de descalzos. Allí queremos que traten de probar y crear las ideas. Cualquiera sea la idea que tengan, vengan a probarla. No importa si fallan. Maltratados, amoratados, empiezan nuevamente. Es la única universidad donde los profesores son alumnos y los alumnos, profesores. Y es la única universidad donde no damos certificado. A uno lo certifica la comunidad para la que sirve. No hace falta un papel que cuelgue de la pared para mostrar que uno es ingeniero.

Cuando dije eso me dijeron: “Bueno, muéstranos que se puede hacer. ¿Qué estás haciendo? Todo esto es un galimatías si no puedes demostrarlo en el terreno”. Así construimos la primera Escuela de descalzos en 1986. Fue construida por 12 arquitectos “descalzos” que no sabían leer ni escribir costó $1,50 el pie cuadrado; 150 personas vivían y trabajaban allí. Ganaron el Premio Aga Khan de Arquitectura en 2002. Pero luego sospecharon, pensaron que había arquitectos detrás de esto. Y dije: “Sí, ellos hicieron los planos, pero, en realidad, los arquitectos ‘descalzos’ construyeron el colegio”. Fuimos los únicos que realmente devolvimos el premio de $50.000 porque no nos creyeron y pensamos que ellos estaban poniendo en duda a los arquitectos “descalzos” de Tilonia.

Le pregunté a un silvicultor, experto, prestigioso, muy calificado, le dije: “¿Qué puedes construir en este lugar?” Con una sola mirada al suelo dijo: “Olvídalo. No se puede. Ni siquiera vale la pena. No hay agua, tiene suelo rocoso”. Estaba en un espacio ínfimo. Dije: “Bueno, preguntaré a un anciano de la aldea ‘¿Qué debería cultivar en este lugar?'” El anciano miró en silencio y me dijo: “Construye esto, esto, pon esto, y va a funcionar”. Este es el aspecto que tiene hoy.

Fuimos a la azotea y las mujeres dijeron: “Lárguense. Los hombres deben irse porque no queremos compartir esta tecnología con ellos. Esto es impermeabilización de techos”. (Risas) Un poco de azúcar moreno y un poco… de otras cosas que no sé. Pero realmente no se filtra. Desde 1986 no se ha filtrado. Las mujeres no compartirán esta tecnología con los hombres.

(Risas)

Es la única universidad con electricidad solar total. Toda la energía viene del sol. Tiene paneles de 45 kilovatios en el techo. Todo funcionará con el sol durante los próximos 25 años. Mientras el sol brille, no tendremos problemas de energía. Pero la belleza es que la red fue instalada por un sacerdote hindú que tuvo solo 8 años de escolaridad primaria; nunca fue a la secundaria ni a la universidad. Sabe más de energía solar que otra persona de cualquier lugar del mundo, lo garantizo.

Los alimentos, si vienen a la Escuela de descalzos se cocinan con el sol. Las personas que fabricaron esa cocina solar son mujeres, mujeres analfabetas, que en realidad fabrican la cocina solar más sofisticada. Es una cocina solar parabólica. Por desgracia, son casi medio alemanas; son muy precisas. (Risas) Nunca encontrarán mujeres indias tan precisas. Pueden construir esa cocina hasta el último milímetro. Se sirven 60 comidas dos veces al día, cocinadas con el sol.

Tenemos una dentista. Es una abuela, analfabeta, que es dentista. Se ocupa de los dientes de 7000 niños. Tecnología “descalza”: esto fue en 1986; no había ingenieros ni arquitectos en esto pero recolectamos agua de lluvia de los techos. Se desperdicia muy poca agua. Todos los techos están conectados de forma subterránea a un tanque de 400.000 litros, y no se desperdicia agua. Si tuviéramos 4 años de sequía, todavía habría agua en el campus porque recolectamos agua de lluvia.

El 60 % de los niños no van a la escuela, porque tienen que cuidar de los animales –ovejas, cabras– tareas domésticas. Por eso pensamos abrir una escuela nocturna para niños. Gracias a las escuelas nocturnas de Tilonia más de 75.000 niños han concurrido a las mismas porque a los niños les conviene; no es por conveniencia del maestro. ¿Qué enseñamos en estas escuelas? Democracia, ciudadanía, cómo se debe medir la tierra, qué hacer en caso de ser arrestado o si un animal se enferma. Esto es lo que enseñamos en las escuelas nocturnas. Pero todas las escuelas tienen energía solar.

Cada 5 años tenemos una elección. Los niños de 6 a 14 años participan en un proceso democrático y eligen al primer ministro. La primera ministra tiene 12 años. Ella cuida 20 cabras por la mañana y por la tarde es primera ministra. Tiene un gabinete: ministerios de educación, energía y salud que controlan y supervisan 150 escuelas para 7000 niños. Hace 5 años ganó el Premio Mundial de la Infancia y viajó a Suecia. Era la primera vez que salía de su aldea. Nunca había visitado Suecia antes. No se deslumbró para nada con lo que estaba sucediendo. Y la Reina de Suecia, que estaba allí, giró hacia mí y dijo: “¿Puede preguntarle a esta niña de dónde sacó esa confianza? Solo tiene 12 años y nada la deslumbra”. Y la niña, que estaba a su izquierda, giró hacia mí y miró a la reina directo a los ojos y dijo: “Por favor, dígale que soy la primera ministra”.

(Risas)

(Aplausos)

Cuando el porcentaje de analfabetismo es muy alto, usamos títeres. Nos comunicamos con títeres. Aquí está Jaokim Chacha que tiene 300 años. Él es mi psicoanalista, maestro, médico, abogado, y mecenas. En realidad recauda dinero, resuelve mis conflictos. Resuelve mis problemas en la aldea. Si hay tensión en la aldea, si baja la asistencia a las escuelas y hay roces entre maestros y padres el títere reúne a maestros y padres frente a toda la aldea y dice: “Dense la mano. La asistencia no debe decaer”. Estos títeres están hechos de informes del Banco Mundial reciclados.

(Risas)

(Aplausos)

En este enfoque descentralizado, desmitificado, de aldeas electrificadas a energía solar hemos cubierto toda la India desde Ladakh hasta Bután; aldeas electrificadas con energía solar por personas que han sido capacitadas. Y fuimos a Ladakh, y le preguntamos a esta mujer –estábamos a menos 40 grados, en la azotea porque no había lugar, estaba todo nevado a ambos lados– y le preguntamos a esta mujer: “¿Qué beneficio obtiene de la energía solar?” Ella pensó durante un minuto y dijo: “Es la primera vez que puedo ver el rostro de mi esposo en invierno”.

(Risas)

Fuimos a Afganistán. Una lección que aprendimos en la India es que a los hombres no se les puede enseñar. (Risas) Los hombres son inquietos, son ambiciosos, se mueven compulsivamente, y todos quieren un certificado. (Risas) En todo el mundo existe esta tendencia de hombres que quieren certificados. ¿Por qué? Porque quieren dejar la aldea e ir a una ciudad a buscar un empleo. Por eso se nos ocurrió una gran solución: enseñar a las abuelas. ¿Cuál es la mejor manera de comunicarse en el mundo de hoy? ¿La televisión? No. ¿El telégrafo? No. ¿El teléfono? No. Contarle a una mujer.

(Risas)

(Aplausos)

Así que fuimos a Afganistán por primera vez, elegimos a 3 mujeres y les dijimos: “Queremos llevarlas a la India”. Dijeron: “Imposible. Ni siquiera salen de sus habitaciones y quieren llevarlas a la India”. Dije: “Voy a hacer una concesión. Me llevaré a los maridos también”. Así que llevé a los maridos. Por supuesto, las mujeres fueron mucho más inteligentes que los hombres. ¿Cómo cambiar a estas mujeres en 6 meses? Con lenguaje de signos. Uno no elige la palabra escrita ni la hablada. Usa lenguaje de signos. Y en 6 meses pueden convertirse en ingenieras solares. Regresan a su aldea y hacen la electrificación fotovoltaica.

Esta mujer regresó y electrificó fotovoltaicamente la primera aldea, impartió un taller… fue la primera aldea con electricidad solar de Afganistán gracias a estas 3 mujeres. Esta mujer es una abuela extraordinaria. Tiene 55 años y ha llevado electricidad solar a 200 hogares afganos. Y siguen en pie. Ella fue a hablar a un departamento de ingeniería en Afganistán y le explicó al jefe del departamento la diferencia entre AC y DC. Él no lo sabía. Esas 3 mujeres capacitaron a otras 27 mujeres y llevaron electricidad solar a 100 aldeas afganas.

Fuimos a África e hicimos lo mismo. Todas estas mujeres sentadas a la mesa, de 8 o 9 países, todas hablando unas con otras sin entender una palabra porque están hablando todas idiomas diferentes. Pero el lenguaje corporal es genial. Están hablando unas con otras convirtiéndose, de hecho, en ingenieras solares. Fui a Sierra Leona, y este ministro, que conducía a altas horas de la noche, encuentra esta aldea. Vuelve, entra a la aldea y dice: “Bueno, ¿de qué se trata?” Le dicen: “Estas dos abuelas…” “¿Abuelas?” El ministro no podía creer lo que estaba sucediendo. “¿Dónde fueron?” “Fueron a la India y volvieron”. Fue directo al presidente. Le dijo: “¿Sabía que hay una aldea con electricidad solar en Sierra Leona?” Respondió: “No”. La mitad del gabinete fue a ver a las abuelas al día siguiente. “¿De qué se trata?” El presidente me llamó: “¿Puede enseñar a 150 abuelas?” Le dije: “No puedo, señor presidente. Pero ellas sí. Las abuelas lo harán”. Así construyó el primer centro “descalzo” de formación de Sierra Leona. Y se instruyó a 150 abuelas en Sierra Leona.

Gambia: fuimos a seleccionar una abuela en Gambia. Fuimos a la aldea. Yo sabía qué mujer elegir para llevar. La comunidad se reunió y dijo: “Lleve estas 2 mujeres”. Dije: “No, quiero llevar a esta mujer”. Me dijeron: “¿Por qué? Ella no conoce el idioma. Ud. no la conoce”. Dije: “Me gusta su lenguaje corporal. Me gusta la forma en que habla”. “Su marido es difícil; no es posible”. Llamé al marido, el marido vino; arrogante, político, móvil en mano. “No es posible”. “¿Por qué no?” “Mire lo hermosa que es esta mujer”. Dije: “Sí, es muy hermosa”. “¿Qué tal si se va con un indio?” Ese era su mayor temor. Le dije: “Ella estará feliz. Lo llamará a su móvil”. Ella se fue como abuela y regresó como una tigresa. Salió del avión y habló a la prensa como si tuviera experiencia. Ella manejó la prensa nacional como una estrella. Y cuando volví 6 meses más tarde le dije: “¿Dónde está tu marido?” “Oh, en algún lugar. No importa”. (Risas) Historia de éxito.

(Risas)

(Aplausos)

Voy a terminar diciendo que pienso que no tienen que buscar soluciones fuera. Búsquenlas dentro. Y escuchen a las personas que tienen las soluciones frente a Uds. Están en todo el mundo. Ni se preocupen. No escuchen al Banco Mundial, escuchen a la gente del lugar. Tienen todas las soluciones del mundo.

Voy a terminar con una cita de Mahatma Gandhi: “Primero te ignoran, luego se ríen de ti, después te atacan, y entonces ganas”.

Gracias.

(Aplausos)

http://www.ted.com/talks/lang/es/bunker_roy.html

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